Una placa para Yolanda Oreamuno
A veces pienso que nuestro país vive un tipo grave de esquizofrenia rematada con una terrible amnesia (a no ser que una cosa sea consecuencia de la otra). Por un lado nuestros gobiernos y sectores bien pensantes tienen grandes momentos de inspiración que los llevan a invertir en costosísimos proyectos artísticos y culturales, pero por otro nos olvidamos de ponerle al menos una placa a la tumba de la que ha sido, sin duda, la más destaca escritora que ha tenido nuestro país, me refiero a Yolanda Oreamuno. El caso lo investigó hace ya algún tiempo el blog amigo Miasfera. Como consecuencia de esa constatación, dicho blog inició una pequeña campaña entre algunos admiradores de Yolanda con el propósito de recaudar fondos para mandar a elaborar y colocar una modesta placa. Desgraciadamente, luego de varias semanas de esfuerzo no ha sido posible completar la suma necesaria para ese efecto (unos cien mil colones). Desde acá nos sumamos a la iniciativa y hacemos un llamado por si alguien quiere apuntarse a colaborar. En ese caso sería bueno que se pusieran directamente en contacto con Juan Pablo Morales, autor del referido blog.
Por lo demás, las dos imágenes que presento aquí no sé si sean muy conocidas. Tengo la impresión de que no, pero no podría asegurarlo. El retrato que encabeza esta entrada es la digitalización de una foto original de una pintura de Gonzalo Morales, foto que conservaba mi padre entre sus papeles junto con otros documentos referidos a Yolanda y que podría datar de los años 70. De acuerdo a un pequeño texto adjunto a la fotografía, éste óleo pertenece a la colección particular de Iris Echevarría, pero eso era en aquella época y no sé si esa sigue siendo la situación de la obra actualmente.
Por otra parte, la siguiente imagen es la reproducción de un desnudo de Yolanda ejecutado por la acuarelista Margarita Bertheau (igualmente presente entre los papeles de mi padre, pero no como fotografía original, sino como simple recorte de alguna revista). Ignoro en qué manos se encuentra ahora esa obra. Hay que destacar que tanto Morales como Bertheau retrataron en varias ocasiones a la escritora y en mi opinión lo hicieron con maestría.

Actualización del 17 de agosto del 2010: Según supe por un estimable cometarista, el desnudo se encontraba hasta hace muy poco en la casa de Vera Tinoco, quien fue gran amiga de Yolanda y murió a principios de año. Esto me fue confirmado la semana pasada por otras personas cercanas a esa familia.
Actualización al 18 de agosto del 2010: Al parecer, según me han dicho en los comentarios, hay razones para pensar que este desnudo no representa en realidad a Yolanda, sino a otra mujer que quiso mantener su identidad protegida, y se dijo que era de Yolanda como una suerte de escudo. Solo me pregunto si eso se hizo con su consentimiento o si se instrumentalizó su nombre de algún modo, quizás en ausencia de ella.


