17.9.09

Frente a la persistencia del pesimismo

En el "Repertorio Americano" del 1 de noviembre de 1920, me encontré un texto breve y sin firma titulado ¡Mala seña! Sin embargo, alguien había puesto al lado, con lápiz, las iniciales "g.m." Claro: "García Monge". Tal vez fue el mismo don Joaquín quien lo hizo o quizás mi padre, no sé. Habría que hacer un estudio grafológico, aunque tiendo a pensar que se trata de la letra de mi abuelo. Ya leyendo el artículo, uno percibe un estilo muy similar al suyo, con lo cuál prácticamente no queda duda de que se trata de un texto de su autoría.

Como su temática es de indiscutible actualidad y porque no recuerdo haberlo visto en ninguna recopilación o antología, transcribiré acá ese parrafito:

¡Mala Seña!

Por todos lados se siente el pesimismo de los ciudadanos. ¡Mala seña! Pesimismo, en el fondo, es ineptitud. Se duelen y desconfían de sí los que no pueden. Cuando hay capacidades y competencia, hay fe y optimismo. Por eso alarma ver que el pesimismo se está comiendo el país. Y hay que sacárselo como parásito nocivo y ponerse en cura. Hay que sumar agencias e instituciones que formen ciudadanos hábiles y capaces, hay que fomentar los deportes. Y entonces florecerá el entusiasmo y la confianza del país en sus fuerzas y recursos, en sus hombres y capacidades. Padecemos de crisis de hombres hábiles en las diversas disciplinas y actividades de la República. En donde los hay, existen la confianza y la fe y la alegría. Y sentido del tiempo, con el que se cuenta para realizar grandes cosas. Porque nuestras premuras e irritabilidadades son inhabilidad también, impaciencia, el hacer las cosas de cualquier modo.

6.7.09

Un presente hondureño


Esta fotografía de una pintura de Francisco Morazán fue tomada hace unos 120 años (alrededor de 1890) por quien creemos fue un fotógrafo hondureño de apellido Aguirre. En la época el procedimiento en boga era el de gelatino-bromuro sobre placas de vidrio y suponemos que de una placa semejante proviene esta copia. Lo que no sabemos con certeza es en qué momento se tiró la misma. Bien puede tratarse de una copia muy antigua o bien de una más reciente, pero en ningún caso posterior a 1941.

Estos datos los conocemos porque al dorso de la foto aparece el siguiente texto: “Copia tomada por el fotógrafo hace más de 50 años. Presentada al benemérito J.G. Monge por el suscrito. San José, enero 30, 1941. Héctor Medina Planas”. También aparece el sello “Aguirre”… Con toda seguridad el sello del fotógrafo o de su estudio fotográfico, ubicado en "Tegucigalpa, Honduras". El texto que dice “Morazán” en el lado frontal de la foto no es parte de la misma, sino un añadido hecho a mano, quizás por el propio Medina Planas. Tanto en este texto como en el que se encuentra al reverso, se nota mucha meticulosidad en la ejecución, incluso es visible el trazado de unas guías que sirvieron para mantener la escritura bien alineada.


Revisando en internet imágenes de Morazán, hemos constatado que la efigie que presentamos se repite algunas veces, pero no en foto como aquí, sino en lo que parece ser cierto tipo de grabado. A pesar de ello no sabemos quién es el autor original ni dónde se encuentra su obra. Si alguien tiene alguna idea, pues bienvenida será la información.

De don Héctor Medina Planas tampoco sabemos mucho. En el Repertorio Americano hay algunos artículos suyos y en vista de las temáticas -y de la naturaleza misma de su regalo a don Joaquín- suponemos que se trata de un ciudadano hondureño. También encontramos en internet la "entrevista" que una estudiante universitaria, Natalia Villalobos, le realizó a Ricardo Mejía, un anciano zapatero catracho (de unos 90 años) quien cuenta que el señor Héctor Medina Planas lo ayudó a instalarse en Costa Rica allá por los años 40, es decir en fecha relativamente cercana a la de su presente a don Joaquín. Igualmente encontramos en la red una cita que se le hace en un libro llamado: “Los Deliberantes. El poder militar en Honduras”, escrito por Matías Funes V. Si creemos lo que ahí se dice entonces don Héctor Medina fue ingeniero militar: “Un mayor de ingenieros, más agresivo aún, exigía que los hondureños viviéramos bajo el amparo de la ‘sociedad militar’. En su perspectiva, el régimen militar debía imperar en las escuelas públicas y privadas y las masas debían educarse en el espíritu castrense como única forma de llegar a la ‘verdadera redención’ (…) (Discurso pronunciado por el Mayor de Ingenieros don Héctor Medina Planas, en la fiesta que tuvo verificativo en la Academia Militar, el 20 de mayo del corriente año. Boletín del Ejército, Año V, mayo y junio de 1917, Nos. 39-40, pp. 1151-1152)”.

Claro, también podría tratarse de un homónimo, así que no podemos asegurar que quien habló de forma tan excesiva fuera la misma persona que tuvo relación con el pacífico don Joaquín, aunque hay muy buenas posibilidades de que así fuera, máxime si se tiene en cuenta que otro artículo encontrado en la red menciona el nombre del Ingeniero Héctor Medina Planas como “representante”, en 1948, de José Ángel Zúñiga Huete. Este último personaje, conocido como “El León del liberalismo”, se considera en Honduras uno de los grandes nombres de esa tendencia política y fue un firme opositor a la dictadura de Tiburcio Carías entre 1932 y 1948 (el período de gobierno más largo en la historia de ese país, también llamado “El cariato”). Es interesante tener en cuenta que si bien Carías había llegado al poder democráticamente como candidato electo por el Partido Nacional, mantuvo sus riendas por largos años gracias a una reforma de las normas constitucionales que impedían la reelección y ejerciendo también una creciente represión en contra de los opositores liberales. Tal vez ese mal recuerdo ha estado presente de algún modo en el espíritu de los hondureños en el caso de la destitución de Zelaya estos días (lo cual por supuesto no justifica que se le dé un golpe de estado preventivo). Pero para volver a Héctor Medina Planas, suponemos entonces que si llegó a Costa Rica, fue en calidad de exiliado político por ser de filiación liberal.

Algunos de los títulos de los artículos de Héctor Medina Planas publicados en el Repertorio reflejan esa situación y curiosamente podrían ser aplicados en cierta medida a la actualidad hondureña: “Desastre administrativo del gobierno de Honduras”; “Criollismo versus democracia”, o aún: “El ministro consuetudinario Lic. Gálvez, abogado de la Bananera y actual candidato oficial no puede ser presidente de Honduras”. Estos títulos también reflejan el pensamiento de un hombre maduro preocupado por la alternabilidad democrática (lo que se confirma plenamente a la lectura del segundo artículo), eventualmente ya muy distante de la doctrina militarista que defendía 25 años atrás (aunque en estricta lógica ambos discursos no son necesariamente incompatibles) y quizás también el pensamiendo de un hombre de izquierda, sobre todo si se tiene en cuenta lo que incidentalmente se dice de él en el trabajo de la estudiante universitaria mencionada dos párrafos atrás.

De los diferentes artículos de Medina Planas publicados en el Repertorio nos interesó en particular una entrevista que le realiza a don Ricardo Jiménez en el año 1942 (año del centenario de la muerte de Morazán). En aquel momento don Ricardo tenía 83 años, edad con la que se le declaró Benemérito de la Patria (ese fue un título que don Joaquín también recibió como muchos sabrán). Y decimos que nos interesó la entrevista porque precisamente gira en torno a Morazán y por ello también guarda relación con la foto que le regaló don Héctor a don Joaquín poco más de un año antes. Como se trata de una entrevista bastante corta la transcribimos íntegramente:

Entrevista con el ex-presidente don Ricardo Jiménez

“Con una tarjeta especial de Don Joaquín García Monge. Director de Repertorio Americano, tuvimos la oportunidad de visitar al esclarecido ciudadano Don Ricardo Jiménez. Nos recibió con la afabilidad y cultura que le son características; y después de las obligadas frases de cumplimiento y rúbrica, abordamos el tema de nuestra entrevista.

-(HMP) (1) Señor: Hemos tenido la ocasión de conversar con un distinguido elemento social costarricense (2), sobre la personalidad histórica del General Morazán; y la síntesis de las opiniones recibidas podemos expresarla así:

1- Morazán fue un déspota,
2- Fue un mediocre,
3- Fue un intruso en Costa Rica, y
4- En relación con su fusilamiento, no podemos desaprobar lo que hicieron nuestros abuelos.


Hechas a Ud. Las mismas preguntas a que corresponden estas respuestas, ¿cuáles serían las contestaciones?


- (RJO) Pues claro está: Que Morazán no fue un déspota, ya que más bien vino a darnos libertad. Era la personalidad más distinguida de Centro América; y no podía ser un intruso, porque a más de haber sido Presidente de la República, por dos veces, fue llamado para derrocar a Carrillo.


En lo de que no podemos desaprobar lo que hicieron nuestros abuelos, si aceptáramos esa tesis como buena, deberíamos andar hoy con taparrabo (3)

- (HMP) Don Ricardo: ¿No sería posible que Ud. escribiera sobre los puntos de nuestra entrevista: algo en particular me ha dicho Don Joaquín, de un ofrecimiento.


- (RJO) Con Mucho gusto lo haré; pero me dejarán Uds. el tiempo suficiente, porque actualmente estoy muy ocupado; tengo que ordenar muchas cosas; además, Uds. saben cómo me atacan, y cuando vean que escribo sobre Morazán, no van a decir que lo hago por simpatías a él, sino por odio a Carrillo.

Hasta aquí nuestra visita; y nos despedimos, altamente complacidos de la recepción que nos hiciera patricio tan meritorio” (Repertorio Americano, Tomo XXXIX, Nº 8, 25 de abril de 1942).


Nunca apareció en el Repertorio lo que el patricio prometió sobre Morazán como tal, pero era de esperárselo, ya que desde la respuesta misma deja entrever su temor a que luego se le ataque. Sin embargo, ello no quiere decir que don Ricardo estuviera faltando a su palabra, porque unos meses más tarde sí publicó algo sobre Carrillo, tal como ya lo había hecho en 1939 cuando dio a conocer tres epístolas bajo un título elocuente: “Alabar a Carrillo es extraviar a los jóvenes y hacer escuela de tiranía, por más vueltas que se le dé a la cosa”. ¿Sobre Carrillo dije?... Pero si Carrillo no es Morazán. Pues sí, pero hablar de uno siempre conduce a hablar del otro, así que don Ricardo, al escribir sobre Carrillo, también terminó evocando a Morazán. Aunque optó, seguramente en razón de lo que había anunciado, por decir poco y no del modo que esperaba su interlocutor.

Nótese que don Héctor Medina Planas refiere que una tarjeta de don Joaquín le sirvió para presentarse a don Ricardo Jiménez. Eso se explica en la medida en que ambos beneméritos fueron muy amigos. En nuestros archivos tenemos varias y extensas cartas que don Ricardo le dirigió a don Joaquín. Esperamos poder darlas a conocer más adelante aquí mismo.

Como dijimos en la entrada anterior, Morazán está en el último puesto de los 100 latinoamericanos más influyentes de la historia, según una clasificación que se hizo hace algún tiempo. El asunto puede parecer anecdótico o complaciente con la moda de los “Top Number”, pero tiene su importancia en la medida en que señala el impacto de ciertos personajes, aunque posiblemente muchos hayan quedado afuera y otros estén ahí injustificadamente.

Para finalizar, nada más queremos rememorar lo que Morazán escribió en su testamento antes de ser pasado por las armas: “Declaro que todos los intereses que poseía, míos y de mi esposa, los he gastado en dar un Gobierno de Leyes a Costa Rica”. (Citado por Arturo Mejía Nieto, en “Morazán”, Repertorio Americano, Tomo XXXIX, Nº 19, 26 de setiembre de 1942).

Notas:

1-.Las iniciales de Héctor Medina Planas (HMP) y Ricardo Jiménez Oreamuno (RJO) no figuran en la entrevista original. Las incluimos nosotros como un medio para identificarlos mejor en la secuencia del texto.

2-.Lástima que el nombre de esa persona haya quedado en el misterio. Pero tampoco era necesario particularizarlo ya que de todos modos refleja o reflejó un sentir más general.

3-.Este tipo de frases actualmente son mal vistas porque lanzan descrédito sobre nuestros antepasados indígenas y tienen un tinte racista, pero eran muy corrientes en aquella época y desgraciadamente aún son escuchadas en ciertos estratos de la población caracterizados por su poca educación (independientemente de su posición social). Actualmente se diría que son “políticamente incorrectas”. En todo caso se puede rescatar de ahí que don Ricardo no justifica el fusilamiento de Morazán por considerarlo un acto de barbarie, al menos eso es lo que interpretamos de su frase.

1.7.09

El eminente hondureño don Froylán Turcios



¿Qué habría pensado de la triste situación que hoy vive su país, don Froylán Turcios, eminente hondureño que en 1920 le dedicó a don Joaquín el hermoso retrato que vemos arriba? Sabiendo que fue el "representante en el exterior" de Sandino, no nos cabe duda de que habría condenado sin ambigüedad el golpe de los tagarotes. Lo mismo que don Joaquín, quien -según cuenta mi primo Marcial- usaba mucho esa palabra.

De acuerdo al diccionario de costarriqueñismos de Miguel Ángel Quesada Pacheco, tagarote significa glotón o aquel que busca sacar provecho propio. ¿No es acaso apropiado este calificativo para describir a los que han agarrado mando en Honduras estos días? (Más de lo que pensamos al respecto se puede leer aquí y acá)

Por cierto, don Froylán ocupa el puesto 54 del top-100 de los personajes más influyentes de la cultura latinoamericana. Aparte de él, el otro hondureño presente en esa lista es Francisco Morazán, quien entró dejando la barba en el alambre en el puesto 100. En lo que a costarricenses respecta, las únicas dos personalidades presentes en la nómina son Carmen Lyra, quien ocupa el puesto 94 y Pepe Figueres en el puesto 25... excelente, pero ¿Acaso ya se olvidó todo lo que don Joaquín influyó en la cultura latinoamericana a través del Repertorio Americano principalmente? ¿Se le consideró al menos? Lo dudo... En lo que a él se refiere, la historia oficial muchas veces presenta curiosos síntomas de Alzheimer, pero sin duda don Joaquín tuvo tanto mérito como Carmen Lyra, a quien precisamente él propulsó. Aunque claro, a él seguramente le hubiera importado poco esa omisión, porque su afán nunca fue el de figurar.

11.6.09

Un Convivio arrebatado

Garabateadas sobre una hoja arrancada de lo que parece ser un prospecto, leemos las siguientes palabras: “Remito un Convivio que le he arrebatado a Díez-Canedo. Saludos” y luego viene una firma, una posdata y una fecha: “Alfonso Reyes. Precioso el tomito de Chacón. 9 dic. 1919”.

Pero ni la brevedad del mensaje, ni lo informal del pliego sobre el que fue escrito hacen de éste un documento banal. Más bien todo lo contrario: Se trata de una pieza histórica de gran belleza. Hela aquí:



Admito que soy lento, y por eso durante mucho tiempo no entendí muy bien qué significaba eso de “Remito un Convivio que le he arrebatado a Díez-Canedo”. En un principio pensé que don Alfonso hablaba de un tomo del Convivio (1) obtenido de un tercero de una forma un tanto forzada. Pero en ese caso ¿Para qué remitírselo a don Joaquín siendo él mismo el editor? ¿O sería que estas palabras no eran para él y le llegaron de algún modo? Más luego, guiado por una deducción tardía, se me ocurrió que en realidad lo que don Alfonso decía, era que él le estaba remitiendo el texto de otro autor, en la ocurrencia Díez-Canedo, para su publicación en la colección El Convivio. Revisé el tomo Nº 4 correspondiente a los años 1919-20 y en efecto, en sus últimas páginas me encontré un librito suyo llamado “Sala de Retratos”. Sin duda, ese era el Convivio que don Alfonso propició y don Joaquín materializó, con la venia -a regañadientes o no- de su autor: Díez-Canedo. Y estamos seguros de que ese es el libro, porque don Joaquín se tomó la molestia de reproducir las palabras de don Alfonso en la primera página:


¿Por qué reprodujo don Joaquín las cortas frases de Reyes? ¿Sería para protegerse de cualquier reclamo en caso de publicación no autorizada directamente por el autor? ¿O sería para estimular de algún modo la lectura del librito haciendo patente quién era el enorme intelectual que lo estaba promoviendo? Tal vez fueron ambas cosas, aunque la segunda opción para mí tiene más peso. Sobre todo si tenemos en cuenta que en esa página introductoria, don Joaquín agregó unas líneas de su autoría donde cita a otro eminente intelectual, quien a su vez habla de Díez-Canedo, lo que vendría a reforzar la intención de la presentación:

“Refiriéndose a los miembros mejor conocidos de la aristocracia literaria cerrada de la literatura española, dice Pedro Henríquez Ureña lo siguiente:

'Unamuno es su filósofo místico; José Ortega y Gasset es su filósofo intelectualista; Juan Ramón Jiménez y Antonio Machado son sus principales poetas; Azorín es su crítico; Enrique Díez-Canedo es su humanista moderno…”.
En definitiva, hay aquí una seguidilla de referencias que sitúan bien la altura de los personajes. Pero lo que para mí termina de hacer hermoso este asunto, es el soporte mismo sobre el que está escrito el mensaje original de Reyes, ya que se trata nada menos que de un pliego del Vieux-Colombier (Viejo Palomar), un teatro fundado por Jacques Copeau en 1913, que con los años fue creciendo y adquiriendo notoriedad y que aún hoy en día funciona adscrito a la venerable institución que es “La Comedie Française”, aunque todavía conserva su viejo y hermoso logo, el mismo que domina el documento que presentamos (aunque con unas modificaciones menores). Además, en 1978 el teatro fue declarado "Monumento Histórico" por la administración francesa.


Al dorso del pliego se puede leer un texto que no ha envejecido y que nos suena como el recordatorio de una tarea pendiente, al menos en nuestro país, donde el teatro es tan pobre. Los dos primeros párrafos -en mi libre traducción- dicen así:
“El Vieux-Colombier, fue fundado el 22 de octubre de 1913 por un grupo de escritores y artistas, bajo la dirección de Jacques Copeau, como un lugar de convergencia para todos aquellos autores, actores, espectadores, que, indignándose de la pobreza del teatro contemporáneo, desaprueban la cobardía de las costumbres y creen firmemente que la escena no es un lugar de donde deban ser excluidas la honestidad, la inteligencia y la belleza”.

“Desindustrializar el teatro, 'desfanfarronizar'(2) a los actores, respetar el público, eliminar de la interpretación dramática todo aquello que oprime o deforma el espíritu del poeta, armonizar todos los elementos del espectáculo, aclarar, gracias a la simplicidad de la puesta en escena y la disciplina de la interpretación, la pura configuración de las obras mayores: tales son los principios sobre los que se apoya el Vieux-Colombier y que le han valido su reputación".
¿Le habrá prestado atención don Joaquín a ese texto? ¿Por qué habrá escrito Reyes sobre esta hoja? ¿Sería por simple pobreza o porque tal vez en esos años, al finalizar la primera guerra mundial, hasta procurarse papel en blanco era difícil? El hecho de que haya sido arrancado de otra sección podría sugerir esto último, pero en realidad no lo sabemos con certeza. Llama la atención, eso sí, que el documento tenga un sello postal correspondiente al 28 de noviembre de 1919. ¿Sería el pliego una simple publicidad que llegó al buzón de Reyes o de alguien más y que él recogió? Esa es una pista que me parece plausible, en la medida en que el Vieux-Colombier permaneció cerrado entre 1917 y 1919, y como bien se lee en el documento, se planeó su reapertura para el 5 de enero de 1920. En realidad no fue que el teatro hubiera cesado sus actividades, sino más bien que su gente había sido enviada en misión propagandística a Nueva York, por invitación del Ministerio de las Bellas Artes (¡vaya tiempos aquellos! Es grandioso que haya existido un ministerio con ese nombre). Esto se explica en el cuarto párrafo del texto que aparece el dorso. Ahí mismo también se dice que, gracias a esa misión, el Vieux-Colombier fue visto como “algo más que un teatro” porque encarnaba, a los ojos de los norteamericanos, el espíritu mismo los grandes movimientos que a lo largo de la historia hicieron de los franceses “los verdaderos protagonistas de la cultura moderna” (!).

Por último he de decir que “el tomito de Chacón” al que se refiere Reyes, es el de José María Chacón y Calvo, titulado “Hermanito Menor” y publicado en 1919 por don Joaquín.

Notas:

1-.El Convivio fue una de las colecciones editoriales más conocidas de don Joaquín.

2-.Copeau utiliza una palabra posiblemente inventada por él mismo, pero de difícil traducción: “décabotiniser”. Aquí también quisimos inventar un equivalente, pero sospechamos que no hemos dado en el clavo.

8.6.09

Una colaboración

El señor Carlos Carranza, profesor de sociología en la UNA, investigador del Observatorio de Coyuntura y Subdirector de la Escuela de Administración Pública, nos remitió el artículo que había sido publicado el año pasado en "El Pregón" sobre don Joaquín y que luego fue retirado por razones que desconocemos. Le agradecemos mucho el que nos haya dado su amable autorización para publicarlo aquí.

La comprensión del pensamiento de García Monge es compleja, ya que en su larga vida demostró una apertura mental hacia nuevas posiciones evitando caer en el dogmatismo y mucho menos en cualquier mutilación, la capacidad de García Monge era tal que donde algunos personajes de su época veían una sola vía este pensador miraba distintas alternativas recogiendo lo mejor de cada una de ellas. En buen sentido explora distintos caminos para encontrar la verdad, lo que hace que García Monge tuviera un método distinto de conocimiento a otros de su época y de algunos intérpretes de su pensamiento. Por el contrario el pensamiento de García Monge es fruto de lo mejor de la patria, la justicia, la libertad, la creación de nueva cultura y una reflexión a mentes abiertas. Desde sus primeros momentos en Dos Cercas (Desamparados) su paso por Chile que marcó fuertemente sus definiciones personales, individuales, espirituales y de pensamiento político que lo convierten en una figura de referencia de los primeros treinta años del siglo XX y su ventana de ideas se proyecta como luz en el siglo XXI.

Su pensamiento expresa sobre todo un deseo profundo de libertad y derechos humanos. Para ello recordemos solo tres momentos de su vida: El primero de ellos referido al repudio, a las dictaduras que se daban en América Latina y el Caribe, así con Omar Dengo, Mario Sancho y otros valientes costarricenses decidió a su manera enfrentar la dura dictadura de los Tinoco, desafiando a la misma, teniendo que pagar con autoexilio que si no hubiera sido así, habría terminado con su vida. Esto hizo que por encima de muchas definiciones encabezaran posteriormente la Secretaría de Instrucción Pública durante el gobierno de Julio Acosta García, que levanta las primeras piedras del Estado que se va a gestar en los cuarenta de una Costa Rica distinta.

El segundo punto se refiere a la libertad de pensamiento que se expresó siempre en el Repertorio Americano siendo paradójicamente una de las pocas personas que se pronunció en contra de la expulsión por el gobierno de Calderón Guardia y don José Figueres Ferrer; lo que demostró su temple de libertad para todas las personas en relación con el pensamiento humano, donde nos da la lección de verdadera democracia.

El tercer momento se refiere al respeto, al libre pensamiento y acción política de diferentes fuerzas políticas y sociales. Así García Monge inicia en sus últimos años la lucha para darle voz aquellos que habían quedado marginados después de la guerra civil del 48. Posiblemente la afinidad ideológica no era cercana a su pensamiento pero el respeto a la libertad es mayor que a los meros principios así García Monge demuestra que la libertad se puede expresar en distintos momentos y en distintas formas, donde la responsabilidad es interior, pero el sentido es con la patria para construir libertad y dignidad.

De la misma manera en sus críticas que muchas veces se expresó en una pequeña nota, en una gacetilla, en la negación personal de apoyar cuestiones que consideraba inadecuadas, eso sí sobre todo en su Repertorio Americano abriéndole las páginas a distintas posiciones sin miedo a enfrentar distintos pensamientos para que las personas construyan su propia definición sobre el mundo la vida, la cultura y la política.

Las letras y el pensamiento de García Monge son vastas, solo refiramos que de lo anteriormente citado se puede extraer que fue y es voz viva del pensamiento audaz, de las nuevas formas de ver la patria, del fortalecimiento Republicano-Democrático y de lo mejor de la nacionalidad y el nacionalismo sin perder la universalidad presentes en García Monge, temas de debate obligado ante una figura viva y de contenidos amplios.

Que debe ser referencia para la Costa Rica que necesitamos construir en el siglo XXI, de la mano de Roberto Brenes Mesén, Omar Dengo, Carmen Lyra y Rodrigo Facio Brenes como fuentes de pensamiento libre y crítico. Ese es el verdadero homenaje que le debemos hacer a un verdadero Patricio y benemérito de la Patria; que pensó para todas y todos; donde el pensamiento de García Monge es un faro que ilumina las difíciles vidas que hombres y mujeres del siglo XXI debemos construir.

¡Joaquín García Monge sigue vivo en ideas, pensamiento y acciones!

24.5.09

Visión de don Joaquín

Para ilustrar mejor la relación de amistad que unía a don Alfonso Reyes con don Joaquín -tema de nuestra entrada anterior-, hoy quisiera presentar algunos documentos adicionales referidos al ensayo poético Visión de Anáhuac, aquel que empieza con el célebre epígrafe: “Viajero, has llegado a la región más transparente del aire”*. Como es sabido, éste es uno de los trabajos más importantes de Reyes y su primera edición estuvo a cargo de don Joaquín, quien lo publicó en 1917 en la colección El Convivio.

Algunas huellas epistolares dejadas por ambos literatos dan cuenta de la génesis de esa publicación y son mencionadas en un artículo de la Revista Comunicación cuyo autor es el mismo investigador que firmó el artículo del suplemento Áncora que llamó nuestra atención hace unos días: Alberto Enríquez Perea. Como dijimos en la entrada anterior, en la actualidad no existe una versión digital del número correspondiente de la Revista Comunicación que podamos enlazar. Sin embargo, podemos destacar que en él se cita una carta que fue dada a conocer íntegramente por mi padre en un articulito llamado Día de Reyes (aparecido el 4 de marzo de 1970 en el periódico La República), carta que es de particular interés porque en ella don Alfonso le presenta a don Joaquín el material que desea publicar. Como pocas son las personas que han tenido delante de sus ojos ese pliego, presentamos aquí su imagen escaneada:


Es interesante notar que esta carta es en realidad la primera página del manuscrito, es decir, la que lleva el título (En Día de Reyes mi padre dice que fue la única que se conservó del original). Esta tesis se basa en el hecho de que, como se observa, el título fue primero mecanografiado y luego tachado, mientras que el resto del pliego fue usado para escribir la carta. Ahora bien, el primer impulso de Reyes fue poner el título sugerido en numerales: 1519 y abajo -entre paréntesis- Visión de Anáhuac. Luego él mismo corrige y pone el nombre de la obra en letras, pero sin ningún subtítulo. Aunque no parece estar muy convencido, ya que califica su título de "absurdo" y eventualmente de "malo". Tal vez eso le bastó a don Joaquín para decidirse por el otro.

Enríquez Perea escribe que el libro salió “con el título que lo volvió un clásico de nuestra lengua”… Un título que nunca más cambiaría, lo que habla bien de la visión de don Joaquín al escogerlo.

En 1923 el librito fue publicado en Madrid, ésta vez por la Editorial Rivadeneyra, en una colección llamada Biblioteca de Índice. El propio Reyes le remitió a don Joaquín un ejemplar con una dedicatoria donde le reconoce haber sido el primer editor del libro:


Dejaremos para una próxima entrada un par de documentos adicionales, siempre referidos al poeta mexicano y su amistad con don Joaquín.

* Un autor encontrado en la red: Enrique G de la G (:-) sostiene que el epígrafe de Reyes “es quizás el más famoso de la literatura mexicana”. Es también bastante probable que el mismo haya inspirado a Carlos Fuentes para titular su conocida novela “La región más transparente”.

10.5.09

Una larga, ancha y profunda amistad

Hay que reconocer al suplemento Áncora del diario La Nación, ser el más importante divulgador de escritos periodísticos sobre don Joaquín. En el pasado muchas veces hemos enlazado sus páginas y esperamos poder seguir haciéndolo en el futuro, a pesar de que recientemente sufriera una desafortunada reestructuración que vino a carcomer ostensiblemente su presentación.

Pero independientemente de esa triste circunstancia, pudimos leer hoy con mucho interés el artículo que le dedicara el estudioso de la UNAM, Alberto Enríquez Perea, a ciertos aspectos de la profunda amistad que unió toda una vida al gran poeta y escritor mexicano Alfonso Reyes con Don Joaquín.

Cabe destacar que éste mismo autor, Enríquez Perea, participó el año pasado en el número especial* de la Revista Comunicación dedicado a Don Joaquín, y lo hizo con un artículo también consagrado a su amistad con Reyes. Hasta donde sabemos, éste número -que hemos leído en su versión impresa- todavía no está disponible en la Red en forma digital, pero ojalá que esta situación cambie pronto porque su contenido es realmente muy interesante.

Sobre don Alfonso Reyes hay muchísimo material en Internet. Pero por ahora solo remitiremos, aparte del enlace a Wikipedia, al sitio que le ha sido consagrado en forma exclusiva: www.alfonsoreyes.org

*Lamentamos que en la sección de agradecimientos de éste enlace, no se haya tomado en cuenta nuestro aporte, ya que participamos desinteresadamente con un importante número de fotografías, ya sea de nuestra autoría o bien restauradas por nosotros. Por lo demás, ya antes habíamos mencionado algo sobre ésta revista.

26.4.09

En el abril del poeta

Retomo éste blog luego de varios meses de silencio que establecí a modo de descanso luego de la inusual actividad del año pasado (con motivo del cincuentenario de la muerte de Don Joaquín). Aunque reconozco que tal vez se me fue la mano con el descanso, porque aún hay muchísimas cosas que quiero poner por acá.

Para recomenzar, aprovecho que hoy salió en Áncora un artículo sobre el poeta Isaac Felipe Azofeifa (en su centenario) y que eso me recordó que precisamente hace un tiempo le prometí a una entrañable amiga, pariente suyo, que le mostraría el poema que él le dedicó a don Joaquín al momento de su muerte y que fue publicado en el número póstumo –y final- de la primera época del Repertorio Americano. Para ello he hecho un escaneo de la publicación original (hacer clic en la imagen para ampliarla).

Nótese el bello grabado de un Quijote al pie del poema. No sabemos con exactitud de quién es ésta obra, pero fue la única de ese tipo que se incluyó en el último número del Repertorio.

16.12.08

Don Joaquín en las memorias de don Beto Cañas

En la autobiografía de don Alberto Cañas, "80 años no es nada", el nombre de don Joaquín aparece varias veces. Pero el párrafo que más se refiere a él es el siguiente:

“Mi madre había sido alumna de García Monge y de Brenes Mesén (siempre los llamó así y no por sus nombres de pila), y decidió consultar con don Joaquín –cuando se acercó la edad en que yo debía ir a la escuela- sobre qué hacer con ese niño que ya sabía prácticamente tolo lo que le iban a enseñar en primer grado. Recuerdo con emoción esa primera visita la Biblioteca Nacional, edificio al que me aficioné, y los consejos del maestro: si el niño tenía la fortuna de poder leer, que leyera. ´Dele libros, póngalo a leer a Kipling, a Andersen, a Julio Verne, mándemelo aquí que estoy rodeado de libros. Y cuando llegue la hora de que vaya a la escuela, no intenten (sabio consejo de don Joaquín) que entre directamente a segundo grado, porque no conviene que un niño comparta la vida con los que tienen más edad que él, sino lo contrario. Conversen de previo con la maestra, para que entienda que los reglamentos obligan a que este muchacho pase un año viendo cómo sus compañeros aprenden lo que ya él sabe. La maestra comprenderá` (…) Después de más de setenta años, declaro que no comprendió.” (Pág. 7)

Muchas páginas más adelante, don Beto cuenta algo que me pone a mí a pensar que tal vez hay que ser un poco más justos con don Fernando Volio, el diputado que lideró el movimiento en contra del Benemeritazgo de don Joaquín. Dice don Beto que éste señor había trazado una línea en la Asamblea Legislativa tendiente a crear la Editorial Costa Rica y la ley de Premios Nacionales, línea que él asegura haber continuado cuando fue diputado en la legislatura que empezó en 1962 (Pág. 350). Y digo que tal vez habría que ser más justos con Fernando Volio, porque precisamente uno de los premios nacionales que instituye esa ley, lleva el nombre de García Monge y corresponde al área de periodismo cultural. Así que si Fernando Volio contempló desde el principio el nombre de don Joaquín para dicho premio, eso quiere decir que tal vez con los años cambió de opinión sobre él. Pero puede ser que también esos nombres hayan venido después. Este aspecto no lo sé y requiere más investigación.

Lo anecdótico del caso es que don Beto Cañas, varias décadas después de aquel encuentro de niño con don Joaquín, ganó en 1963 el premio que lleva su nombre, premio que, según lo expresa en su libro, le “enorgullece” (Pág. 330).

Nota: los números de página referidos corresponden a edición que tengo: la primera del 2006.

12.12.08

Doña Hilda Chen Apuy recuerda a don Joaquín

Bajo el título "Tres Maestros: tres amigos", doña Hilda Chen Apuy publicó el 30 de agosto del 2007 un artículo en el Semanario Universidad, donde narra sus recuerdos de don Joaquín. Este artículo fue luego retomado por Tribuna Democrática y recientemente fue incluido en el libro "De la vida, del amor y de la amistad", que recoge los artículos periodísticos de la autora.

Como en este blog también se pretende recopilar semblanzas de don Joaquín, me tomo la libertad de reproducir su artículo. Espero no incomodar a nadie con mi decisión.

Cabe destacar que en un número especial de la Revista Comunicación del Instituto Tecnológico dedicado a don Joaquín -y publicado recientemente- viene una entrevista con doña Hilda, quien abunda en estas memorias.

Tres Maestros: tres amigos

1941. Año crucial para muchos costarricenses y también para mí: La Universidad de Costa Rica abre sus puertas por primera vez y muchos jóvenes ilusionados entran a esa institución. Yo soy una de ellos. Estamos en época de guerra, aunque no parezca afectarnos por el momento.

San José es una ciudad pequeña y tranquila, sin peligro para quienes caminamos por sus calles poco concurridas, sin miedo de los peligros que hoy, más de sesenta años después, agobian a los costarricenses.

1941 fue el año en que conocí a tres intelectuales que generosamente se convirtieron en maestros y amigos: don Joaquín García Monge, don Roberto Brenes Mesén y don Abelardo Bonilla. No recuerdo cómo llegué por primera vez a la oficina de don Joaquín, Director del Repertorio Americano; es como si siempre hubiera estado allí y me ligara a él una vieja amistad de alumna a maestro. Sé que él me invitó a que publicara en el Repertorio mis pequeñas prosas que ya aparecían desde meses antes en la revista Ariel de don Froylán Turcios. Yo acababa de cumplir mis dieciocho años y don Joaquín me recibía siempre con su sonrisa y sus modales sencillos y afables. Me hablaba de las famosas poetisas latinoamericanas del momento: Gabriela Mistral, Juana de Ibarbourou, Alfonsina Storni y su amiga salvadoreña Claudia Lars, a quien tuve la dicha de conocer en San Salvador muchos años más tarde. Don Joaquín también me hablaba de Indoamérica y de otros temas propios de un verdadero latinoamericanista. En algún momento don Joaquín me dijo: “Hay que mirar más allá del Pacífico. Algún día China va a despertar”. Pensé que don Joaquín tal vez se refería al hecho de que China estaba en guerra, defendiéndose de la invasión japonesa que había comenzado años atrás. También me regaló un librito de su colección El Convivio, El jardinero de amor, de Rabindranath Tagore; en otra oportunidad, me obsequió una traducción al español del poema original en lengua sánscrita titulado Savitri, que es parte de la obra épica Mahabharata de la India.

Mi relación con don Joaquín duró por varios años, aunque interrumpida durante el tiempo que permanecí como estudiante universitaria en los Estados Unidos, años que correspondieron a la peor etapa de la Segunda Guerra Mundial. Recuerdo con cariño y gratitud a ese viejo maestro que fue amigo y mentor de tantos jóvenes costarricenses.

9.12.08

El comité pro-General Sandino (segunda parte)

Hace unos días, había dicho que al dorso del pliego de paz firmado por Sandino estaba pegada una boleta sin llenar del comité pro-Sandino. Es ésta:


La boleta servía para gestionar donaciones. En el caso que vemos, no fue llenada y por ello se podría pensar que don Joaquín la guardó como una especie de souvenir, o tal vez simplemente quedó olvidada entre sus papeles. Por otra parte, si bien la boleta fue pegada al documento de 1932, originalmente fue pensada para ser usada en 1928, tal como se colige de su propio texto. Sin embargo, en algún momento alguien la separó del pliego, rompiéndolo, pero luego fue pegada de nuevo y gracias a esa oportuna acción hoy podemos apreciarlo en su integridad (no sé si esta restauración mecánica la hizo mi padre, el propio don Joaquín, u otra persona).

En cuanto al tiempo que estuvo activo el comité pro-Sandino, tenemos una pista gracias a un segundo reporte publicado en el Repertorio:


Tal vez la suspensión de actividades a que alude el texto fue definitiva, porque no se volvió a presentar ningún nuevo reporte en el Repertorio, pero esto último no necesariamente implica lo primero. Tampoco conocemos las razones por las que se suspendieron sus actividades. Lo cierto es que el comité logró recaudar una suma de dinero (apreciable para la época) que le fue enviada a Sandino para su lucha. Es interesante destacar que se le reconoció a la señora Lupe Santos de Puntarenas, haber sido la persona que más dinero colectó. Además, para la época de este segundo reporte, “Billo” Zeledón ya no era el presidente del comité, sino Luis Cruz Meza. Por su parte, don Joaquín continuaba a cargo de la tesorería.

Unas semanas más tarde apareció en el Repertorio una carta de agradecimiento por el dinero enviado, firmada por Sandino y dirigida a don Joaquín*. Hasta donde sabemos es la única carta que el héroe de las Segovias le dirigió personalmente.


Lamentablemente el original de esta carta no se conservó entre los papeles del editor, como sí se conservaron el pliego de paz, la boleta y la foto que encabeza la entrada sobre dicho pliego. Por cierto, esa foto no lleva dedicatoria de ningún tipo, ni está fechada. Tampoco fue reproducida en el Repertorio esos años, porque don Joaquín optó más bien por representar a Sandino mediante dibujos. Pero eso será tema de otra entrada.

A mi entender, el comité pro-Sandino, cuyas actuaciones fueron transparentes y dignas, por un lado retomó a su modo el estandarte de Juanito Mora y por otro, fue como la semilla de lo que décadas más tarde constituyó el importante apoyo que brindó nuestro país al movimiento sandinista que sacó a los Somoza del poder. Qué lástima y qué tragedia que en el curso posterior de la historia, cierto sandinismo haya perdido el rumbo. Aún así, la gesta de Sandino me parece digna de ser rememorada una y otra vez, como ejemplo para futuras generaciones. Al respecto recomiendo la lectura del libro “Sandino”, que es una antología de textos del combatiente (cartas, manifiestos, proclamas y entrevistas) reunida por Sergio Ramírez. Este libro contiene además un capítulo introductorio escrito por el recopilador, que contextualiza muy bien el papel de Sandino dentro de la compleja historia nicaragüense.

Dentro de los textos que se presentan en este libro se encuentra el pliego de bases para la paz que presentamos en este blog, pero en una versión posterior fechada el 3 enero de 1933. El texto es prácticamente el mismo, pero no incluye ni la propuesta para que sea el propio Sandino el representante a la conferencia internacional, ni la nota que se puede leer en la versión que llegó a manos de don Joaquín. Lo cual es curioso, porque según esa nota se había obtenido parcialmente satisfacción sobre el primer punto concerniente a la retirada de los marines. Tal vez Sandino quiso ser luego más enérgico y eliminó del texto cualquier frase que pudiera interpretarse como una concesión de su parte, a pesar de que dos días antes de firmar la nueva versión del documento, salió de Nicaragua el último marine.

Sergio Ramírez, refiriéndose negociaciones de paz dice ésto:

“El día primero de enero de 1933, el último contingente de la Marina de Guerra de los Estados Unidos de América se embarcaba en el Puerto de Corinto y dejaba Nicaragua. Seis largos años de solitario heroísmo de un puñado de obreros y campesinos, sufriendo privaciones, viviendo en la inclemencia de la montaña, peleando a brazo partido por su nacionalidad, habían logrado aquella victoria. Y empeñando la palabra sometida, de concluir su lucha apenas el último invasor se fuera, Sandino estuvo de inmediato dispuesto a negociar; su carta anunciando sus puntos de paz, estuvo en manos de sus agentes desde el mes de diciembre de 1932, y fue entregada a Sacasa el mismo día que los marines salieron”.

Si ésto es correcto, entonces hay que suponer que Sandino entendía que el Comité pro-Sandino en Costa Rica formaba parte de sus “agentes”, ya que el pliego que recibió está fechado en noviembre. Según se dice en la carta de Sandino a don Joaquín, la comunicación entre el Comité y él, se dio a través del eminente hondureño Froylán Turcios (escritor, periodista y editor como don Joaquín), quien fue el representante del rebelde en el extranjero. Cabe recordar que parte de la correspondencia entre Turcios y Sandino fue publicada en el Repertorio.

En un futuro espero poder reunir una antología de textos sobre Sandino (y de él también) publicados en el Repertorio.

*Es interesante señalar que ésta carta fue reproducida por Fedro Guillén en el "Tríptico en Honor de García Monge", un homenaje que le hicieron los "Cuadernos Americanos" de Jesús Silva Herzog a don Joaquín con motivo de su muerte.

(para ir a la primera parte pulse aquí)

Jota en El Pregón

Ayer salió en El Pregón un artículo sobre don Joaquín escrito por Carlos Carranza. Creo que la foto que usaron para acompañar el artículo salió de este blog. Lamentablemente, no tomaron en cuenta mi petición para que tales usos fueran acreditados. Por eso me tomé la libertad de dejar ahí un comentario con la dirección de esta página.

Nota: Parece que el link quedó inactivo. En todo caso dejo esta entrada aquí como testimonio de mi insatisfacción por el referido uso no autorizado de una imagen de este blog.

3.12.08

El comité pro-General Sandino (primera parte)

Para complementar lo dicho en la entrada anterior, hay que recordar que en 1928 don Joaquín integró el comité pro-General Sandino. Un reporte aparecido en el Repertorio ese año nos da una clara idea de las funciones, miembros, actuaciones y donantes de dicho comité:



Como se puede leer, la función de don Joaquín dentro del comité era la de tesorero y no la de presidente, tal como erróneamente se afirma en la biografía que le dedicó don Fernando Herrera, Intruso en Casa Propia. Quien en realidad presidió el comité fue José María Zeledón, más conocido como "Billo Zeledón", el autor de la letra de nuestro himno nacional. Seguramente él tuvo muy presente aquello de “cuando alguno pretenda tu gloria manchar, verás a tu pueblo valiente y viril, la tosca herramienta en arma trocar”, pero claro, aplicado a Nicaragua.

Llama la atención la minuciosidad y la gran voluntad de transparencia en la administración de los fondos obtenidos: Las cuentas son claras tanto por la detallada contabilidad como en cuanto a la identidad de los principales donantes. De esto deberían aprender mucho nuestros partidos políticos, tan dados a los ocultamientos de toda índole. También se observa que entre las gentes que respondieron al llamado hay diversidad: intelectuales, artesanos, gente de alcurnia, provincianos anónimos, etc. Como queda claro de la lectura del punto 3 de las resoluciones, al Repertorio Americano le correspondió la tarea de hacer la publicidad del comité entre sus “distinguidos corresponsales”. Esta seguramente fue una contribución personal de su editor (¡y después algunos apresurados pretenden que don Joaquín era incapaz de tomar partido!).

La participación de don Joaquín en el financiamiento de una lucha armada a mí personalmente me reafirma en una convicción: A veces amar obliga a combatir. Es trágico, lo sé, pero es así. Por supuesto que todos los caminos deben ser ensayados antes para no llegar hasta ese extremo tan serio. Pero en el caso de Nicaragua, la intervención de una potencia imperialista no parecía dejar otra opción ni a quienes verdaderamente amaban a su patria ni a quienes defendían una Centroamérica libre. Hubo muchos hechos de sangre y mucho sufrimiento, pero al final Sandino, al firmar la paz que le fue fatal, cumplió parte de su objetivo porque mostró antes cual era el obligado camino de la dignidad. Quizá la historia de ese país hubiera sido muy distinta si no se le hubiera asesinado (y con él a más de trescientos excombatientes que habían entregado sus armas y se habían agrupado en la cooperativa de Wiwilí) y si se hubiera respetado la democracia, sin condicionamientos extranjeros.

1.12.08

Una firma trágica y romántica

Es doblemente irónico que don Joaquín recibiera la Orden Rubén Darío, tanto por lo que explicábamos en las dos entradas anteriores (ésta y ésta), como por el hecho de haber obtenido esa condecoración de parte del gobierno de uno de los Somoza, así sea el menos malo de la dinastía: Luis Somoza. Conociendo las ideas libertarias que don Joaquín defendía, solo nos explicamos esa situación por una de estas dos hipótesis: o ese gobierno quería dar la apariencia de ser un gobierno medianamente civilizado premiando a un campeón de la civilidad; o bien desconocía el ideario de don Joaquín y no sabía que él había dado espacio en el Repertorio a quienes apoyaban la lucha de Sandino.

Desde 1927, el propio año de su insurrección, se comienza a hablar de él en el Repertorio. Muchas colaboraciones surgen, todas favorables al rebelde de Las Segovias. Una sola sirve de contrapunto: Una carta ambigua y leguleya del Dr. Sacasa, bajo cuya presidencia se asesina a Sandino el 21 de febrero de 1934, siendo Anastasio Somoza García jefe de la Guardia Nacional creada por los marines.

Con la muerte del patriota, muchos autores latinoamericanos escriben en el Repertorio recordándolo: Desde Enrique Sorel, Luis Eduardo Nieto Caballero y Jorge Padilla, hasta Juan del Camino (seudónimo de nuestro gran ensayista Octavio Jiménez) y José Vasconcelos. La pluma de este último sirvió de bastión para el homenaje que don Joaquín le hizo a Sandino en el primer año de su muerte, al dedicarle la portada del número 7 del tomo XXX. En realidad ese artículo, que don Joaquín calificó de “memorable lección” ya había sido publicado tiempo antes en el número 20 del tomo XXVIII. (Otro día reproduciré esas páginas aquí porque merecen repasarse).

La simpatía de don Joaquín hacía el combatiente nicaragüense también se ilustra con el siguiente documento (hacer click en él para verlo en detalle):

Como se aprecia, es un pliego mecanografiado y firmado por el propio Sandino el 12 de noviembre de 1932 en su cuartel general de Las Segovias. Al lado de su firma aparece un sello impresionante con la divisa: Patria y Libertad. Si bien el documento no especifica un destinatario particular, el hecho de que estuviera entre los papeles de don Joaquín sugiere que le fue hecho llegar de algún modo y seguramente él consideró que por ser un documento histórico valía la pena conservarlo. En efecto, se trata nada menos que de una propuesta en tres puntos para traer la paz a Nicaragua (vista la larga historia de guerras en el hermano país, es claro que el plan quedó trunco con el asesinato de Sandino). A pesar de su importancia, este documento, hasta donde hemos podido verificar, no fue publicado en el Repertorio. Eso no significa que no fuera promovido de otros modos por don Joaquín, hipótesis que gana fuerza si se tiene en cuenta que, pegado al dorso del pliego, hay una boleta del comité pro-Sandino, aunque sin llenar (en la próxima entrada hablaremos de éste punto).

Sobre el estado de ánimo de Sandino al momento de fijar las bases para el plan de paz tenemos un atisbo gracias a Juan del Camino, quien en su artículo “Se trata de los Oliverottos en Nicaragua” (Rep. Am. Tomo XXVIII, 1934, Nº13), cita y comenta pasajes de “Sandino en Nicaragua”, un libro de Ramón de Belausteguigoitia:

“Estábamos en el campamento –añade el General Portocarrero- discutiendo las bases posibles para la paz, cuando al día siguiente el general Sandino viene hacia mí y me dice: ‘Hoy me he levantado trágico y romántico. Voy a Managua a hacer la paz, y si no la hago, mi vida ha terminado”. Ha llegado para el rebelde después de ‘una noche de insomnio agitada’ su quebrantamiento total. La paz lo obsesiona y se entrega como un desgraciado a la obsesión. Ni las reflexiones ni las súplicas de sus compañeros lo convencen. A todos los hace a un lado y el que no lo sigue está contra él. La paz debe firmarse y la capitulación es la consecuencia”.
La evidente simpatía de don Joaquín por Sandino y todo lo que él representaba nos hace preguntarnos: ¿Por qué habrá aceptado don Joaquín la Orden Rubén Darío de manos del gobierno de un Somoza? ¿Porque su combatividad había menguado? (la recibió en su último año de vida) ¿Porque algún personaje respetado por él la promovió? ¿Porque sencillamente creyó que era sincera y merecida por ser él efectivamente un gran "cultor de la poética dariana"? ¿Porque pensó que podía representar de algún modo una oportunidad de conciliación? No hay que olvidar que en la época en que recibió la Orden, las relaciones entre Costa Rica y Nicaragua estaban tensas a raíz de los hechos del 55. Tal vez don Joaquín pensó que era conveniente aceptar aquella condecoración para no agravar más los problemas (la misma lógica que aplicó unos años antes para no aceptar una postulación al Premio Stalin de la Paz). Todas esas no son más que hipótesis sin respuesta, porque francamente no sabemos qué habrá pasado por la mente de don Joaquín al enterarse que le iba a ser otorgada aquella distinción.

23.11.08

La Orden Rubén Darío

Resulta algo irónico que en 1958, 47 años después de la respuesta de Darío que vimos en la entrada anterior, don Joaquín recibiera, de parte del gobierno nicaragüense (¡el de Luis Somoza!), la Orden que lleva precisamente el nombre del gran poeta.

La foto que presentamos es de nuestra autoría y ésta es la primera vez que se publica en Internet.

22.11.08

La suspicacia del bardo

En el año 1911, cuando don Joaquín aún no era conocido como el célebre editor que años más tarde llegó a ser (el Repertorio Americano nació en 1919), le pidió al gran poeta Rubén Darío autorización para publicar, posiblemente en las Ediciones Sarmiento (que vieron la luz precisamente en 1911), algunos cuentos y versos.

Desde París, Darío le respondió con una negativa. La razón la explica así: "en virtud de no haber en los países de América tratados ni leyes especiales que garanticen de un modo efectivo la propiedad literaria, se hace, a menudo, desautorizadamente, esa clase de publicaciones".

Sorprende bastante esta respuesta de Darío, ya que precisamente don Joaquín le está pidiendo autorización para hacer una publicación. Por eso sostenemos la hipótesis -algo irreverente y osada- que tal argumento fue simplemente un pretexto "de cortesía" para negar su autorización a un desconocido, que tal vez -suponía él- hacía publicaciones que no estaban a la altura de lo que acostumbraba el poeta. Nótese que para entonces Darío era el director literario de "Mundial Magazine" editado en la ciudad luz. Esta revista mensual circuló sin interrupción entre 1911 y 1914 y al parecer, quien más publicó en ella, fue el propio Darío. Un estudio de parte de esa obra aparece aquí.

El bardo nicaragüense murió en 1916. En vista de la enorme cantidad de textos suyos que aparecieron años más tarde en el Repertorio, suponemos que don Joaquín no volvió a preocuparse de pedir autorizaciones, o si las pidió, le fueron acordadas por quienes tenían los derechos, pero de ello, hasta donde sabemos, no queda constancia. Pero es aún más importante recordar que entre 1919 y 1920, finalmente apareció en las referidas Ediciones Sarmiento una colección de escritos de Darío publicados en la prensa costarricense, compilada por Teodoro Picado. Esta colección fue reunida en dos tomos y se tituló "Rubén Darío en Costa Rica, 1891-1892". ¿Serían estos los mismos textos que don Joaquín quería publicar en 1911? (pero no en dos tomos sino en "un epítome", según se desprende de la propia carta de Darío).

Como curiosidad se puede señalar el hecho de que el nombre real de Darío era Félix Rubén García Sarmiento, es decir, sus apellidos presagiaban una combinación del nombre de la colección donde se recopilaron sus escritos del período costarricense y el propio apellido del editor.

(Nota: Recordamos una vez más lo que siempre decimos: Para ver en detalle la mayoría de las imágenes, y en particular esta respuesta de Darío, hacer click en ella y agrandarla con el zoom.)

18.11.08

Dos nuevos enlaces

En el Boletín Presencia Universitaria de la Universidad de Costa Rica me encontré una corta reseña escrita por Patricia Blanco, de una conferencia brindada por el Dr. Arnoldo Mora en torno al legado de don Joaquín a 50 años de su muerte.

Don Fernando Faith escribió un artículo sobre don Joaquín que salió en La Nación hace unos días. Se trata de un texto que retoma bastante de las ideas expresadas por su autor en la presentación de la edición de su periódico conmemorativo: El Mentor Costarricense.

17.11.08

Se enciende la polémica

En días pasados hicimos mención a un artículo sobre don Joaquín que prometía generar polémica (no lo dijimos exactamente así, pero era lo que queríamos decir). Ayer Áncora publicó una respuesta de don Fernando Herrera. Este artículo viene acompañado de la foto que mencionamos en la entrada anterior.

La aeromoza excluida o fin del misterio


Hace dos años (¡cómo pasa el tiempo!), algunas entradas de este blog las dediqué a una pequeña investigación sobre la fecha de llegada de Pablo Neruda a nuestro país. En esa ocasión publiqué las fotos que tengo de don Joaquín con el poeta. Esa circunstancia dio pie para que más tarde dichas fotos fueran expuestas en el Museo García Monge y en la embajada de Chile. El último rebote de esa seguidilla se dio ayer cuando el periódico La Nación presentó, en el suplemento Áncora, una de las fotos... precisamente aquella que incluye a Delia del Carril y que fue publicada por primera vez, hasta donde sé, en 1974, en el tomo de Obras Escogidas de García Monge que preparó mi padre.

Lo que yo no había dicho aquí con respecto a esa foto en particular, es que hace unas pocas semanas -justamente en los días en que se inauguraba la exposición de fotografía en el Museo García Monge- encontré un duplicado (el que ven arriba) mientras revisaba una carpeta. Es interesante señalar que aquel incluye un cuarto personaje (o quinto si se cuenta el señor que aparece atrás) que desapareció de la otra versión por causas desconocidas: se trata tal vez de una aeromoza de la que desgraciadamente no sabemos el nombre. Suponemos que es aeromoza porque parece llevar el distintivo de una aerolínea en la chaqueta. Pero más interesante aún es el hecho de que al dorso de la foto constaba una fecha muy precisa que viene a dar una respuesta certera a la pregunta sobre la fecha del viaje de Neruda: 31 de agosto de 1943. Es decir, realmente yo estuve muy cerca cuando avancé que la fecha probable sería entre el primero y el 3 de setiembre de ese mismo año. La aparición del duplicado me permitió comunicar a los responsables de la exposición la fecha correcta, y por ese camino llegó ayer hasta las páginas de Áncora.

Si damos crédito a la referida fecha, entonces también hay que señalar una pequeña imprecisión en la relación de viajes de Neruda que aparece en su famosa autobiografía (Confieso que he vivido), porque el viaje por los "países de la costa del pacífico" que menciona, se inició al menos un día antes del ahí consignado.

Lo que no se pudo presentar ni en la exposición ni en el periódico fue la foto completa. Lo hacemos ahora para saldar de paso la injusticia histórica que se le hizo a aquella mujer no identificada al excluirla de la hoy mediática foto.

Imposible pasar por alto el enorme rótulo del Club Rotario que daba la bienvenida en el antiguo Aeropuerto de la Sabana, lo cuál es un poco raro. ¿Sería más bien ese rótulo el que alguien quizo excluir por alguna razón?

16.11.08

Ágape para un Maestro

Don Joaquín cena con destacados intelectuales costarricenses que festejan sus 75 años. En la foto vemos en primera fila a: Alfonso Ulloa, Carlos Duverrán, Don Joaquín, Gonzalo Dobles, José Basileo Acuña y Julián Marchena. En segunda fila a: Teodoro Martén, Carlos Luis Fallas, Arturo Echeverría Loría y Manuel Segura Méndez. En tercera fila a: Jorge Gallardo, Salvador Jiménez Canossa, Fabián Dobles, Manuel Picado y Carlos Luis Sáenz.

Llama la atención lo varonil del encuentro. No hay una sola mujer. Nótese el tapiz en el fondo, que representa una vista desde La Plaza San Marcos en Venecia. Impresiona también la elegancia de los trajes. A don Alfonso Ulloa lo vemos con un cigarrillo en la mano.

Si bien mi padre había indicado en una nota explicativa que esta imagen corresponde al festejo de los 75 años de don Joaquín (un 20 de enero), yo creo que puede haber un error material en la consignación de esa fecha, porque la firma de quien yo supongo fue el fotógrafo (Molina Alemán) viene acompañada de un año en que don Joaquín más bien estaría cumpliendo 77 años: 1958. Es decir, esta foto podría corresponder a su último cumpleaños. También podría interpretarse que sea únicamente la copia de la foto la que corresponde a ese año. No lo sabemos con certeza. Según la misma nota explicativa dejada por mi padre, ésta foto fue reproducida en la Revista Posdata Nº 69, del 8 de mayo de 1976.

Aprovecho la foto para aventurarme a hacer una digresión con la cual tal vez algunos no estén de acuerdo. Pero bueno, la lanzo así, con trazo grueso, para ver qué piensan… que para la libre discusión también están los blogs y particularmente éste.

Para mí la imagen presentada testimonia de una escena posiblemente usual en otras épocas, pero que en nuestros días es casi inimaginable: Un ágape para un Maestro. Vivimos una época de profundo descreimiento, de artero cinismo, una edad de oro para los ególatras. Hoy casi nadie se reconoce en una figura tutelar, en un mentor. Hemos oído decir a algunos por ahí, con el pecho inflado de orgullo, que no necesitan el consejo de ningún maestro o gurú (esas solas palabras ya suenan sospechosas); que no confían en ninguna escuela o estilo; que no se sienten parte de ningún linaje. Para muchos sería casi una vergüenza reconocer algo así y otros posiblemente dudarían en confesar, por temor a cierto comadreo, que han participado en una celebración como la que vemos en la foto. La frase “Yo soy mi propio maestro” se ha vuelto un leitmotiv cuasi publicitario. Nadie quiere oír consejo y mucho menos darlo, o si lo recibe o lo da, lo hace con mil precauciones. Una idea de la libertad muy singular se nos ha metido en las venas y creemos que la única experiencia valedera es la propia.

Tal vez esto ha ocurrido por efecto de un mundo donde todo se ha vuelto puro relativismo. Donde todas las certezas han caído una tras otra. Un mundo rudo. Un mundo violentamente alérgico a todo lo que, aún lejanamente, suene a academia, a pedagogía, a paternalismo, a tradición. Un mundo que olvidó ya la gracia modesta y cálida de los verdaderos maestros; el sabio consejo de los que forjaron su espíritu pacientemente, con incansable trabajo y que desinteresadamente lo pusieron al servicio de una causa común, de un noble ideal. ¿Cómo llegamos ahí? ¿Por qué caminos? ¿Cómo se agotó el incalculable crédito de aquellos mayores que verdaderamente merecían una inteligente devoción? ¿Cómo se fueron extinguiendo, sin legítima sucesión, esa raza de personalidades que causaban tanta admiración? No es que no las haya hoy día, pero todo parece indicar que no tardarán en desaparecer definitivamente. ¿Será éste el efecto de una cultura hiper-mediatizada pero por eso mismo paradójicamente deshumanizada y deshumanizante? ¿De una cultura bulliciosa que acalla la voz reposada de la verdadera sabiduría?

A pesar de este vuelco tan conveniente al egotismo contemporáneo, vivimos un mundo que no se puede decir que sea mejor que el suplantado… en todo caso, yo no lo puedo decir, lo cuál tampoco implica que piense aquello de que necesariamente todo pasado fue mejor. ¿Qué hemos ganamos y que hemos perdido, verdaderamente, con éste trueque?

Creo firmemente que don Joaquín fue un verdadero Maestro, un Maestro que supo dar su consejo unificando en su voz muchas voces, pero que también supo guardar silencio para dar a conocer mejor las ideas ajenas y estimular el debate. Hablando del profundo significado de su obra para la cultura continental, el escritor argentino Francisco Romero escribió en Cuadernos Americanos (otra gran revista cultural como lo fue Repertorio Americano): “Los sucesos de gran trascendencia no alcanzan su reconocimiento cuando se limitan a ser convicciones individuales dispersas, aunque por ventura fueran convicción privada de todos, tomados uno a uno. Es necesario que cada uno posea su propia convicción y conozca las de los demás, para que la verdad común obtenga la fuerza de un consenso y las opiniones singulares se robustezcan y corroboren las unas con las otras. Sólo así brota la sanción justiciera y general que pone las cosas en su sitio y permite el destaque y aprovechamiento del esfuerzo eminente” (en “Homenaje Continental a García Monge”, Cuadernos Americanos, Vol.LXVII, enero-febrero, 1953).

A través de su Repertorio don Joaquín fue catalizador para que brotara esa sanción, fue sobre todo él quien rindió ese “esfuerzo eminente”. De ahí su importancia y de ahí también que se le considere Maestro de Maestros. Sin embargo, mucho tememos que ésta sea una fórmula caduca, porque ya los verdaderos Maestros no sabemos dónde se esconden… ¿En la tumba acaso? Nos queda, al menos, el consuelo de encontrar su palabra en los libros, que todavía gozan de buena salud.